Este artículo nace de la necesidad de contar a la comunidad por qué el CRoA no tiene “un grupo de whatsapp” oficial, que es algo que nos vienen pidiendo hace rato.

La primera reacción que recibimos cuando preguntan y respondemos que no lo tenemos es un alarmante “eh!!, ¿¿¿pero cómo no tienen???”, como si realmente fuera algo tan necesario como los cambios de agua o el filtro para nuestros acuarios.

En cierto modo, es una reacción entendible, por la gran integración que tiene la aplicación en nuestra vida diaria, pero como en todos los aspectos de esa vida, esta decisión del CRoA tiene una explicación.

Es innegable que WhatsApp es quizá, la mejor herramienta que hoy existe para conectar a muchas personas a la vez en un abrir y cerrar de ojos, pero desde el punto de vista funcional, estamos convencidos de que no es útil al principal objetivo del CRoA, que es difundir información y crear conocimientos sólidos y perdurables sobre el acuarismo.

Veamos el siguiente ejemplo:

Varias personas hablando en simultáneo, sin un hilo de coherencia, y con una generación de conocimiento errónea.
¿Te suena familiar no?

Todos tenemos en nuestros móviles un promedio de 5 o 6 grupos: los amigos, la familia, compañeros de trabajo, el grupo de running o del gimnasio, el grupo de intercambio de figuritas ;), etc, etc.

¿Y cuál es el común denominador en los grupos comunitarios? El caos reinante. Todo el tiempo tenés una ensalada de conversaciones paralelas y a destiempo, preguntas cruzadas, respuestas más cruzadas todavía, comentarios fuera de lugar, fotos, videos, emojis, los interminables audios del que quería ser locutor y no pudo, el que siempre llega tarde y se queja porque tiene 140 mensajes, el que no se queja pero no lee ninguno y vuelve a preguntar lo mismo que ya se habló, y un largo etcétera que, muchas veces, terminan haciendo del grupo, el agujero negro de la nada misma y confundiendo a todos.

Claramente, el problema no es la herramienta. El problema es que se confunde el objetivo para que el fue creada, y al combinar su facilidad de uso y accesibilidad con nuestra – cada vez mayor –necesidad de estar todo el día conectado, nos hace creer que todo nuestras actividades pueden pasar por ahí.

Y aquí es donde volvemos al punto que nos ocupa: el conocimiento como objetivo.

En WhatsApp la información es instantánea en un sentido absoluto: así como se genera en forma instantánea, también se puede perder e incluso olvidar en forma instantánea, porque su objetivo no es generar conocimiento, sino comportamientos o acciones (saludar, pedir, recordar, organizar un cumpleaños, etc).

Veamos este ejemplo, mensaje de la madre a su hijo: “avisame cuando llegues a casa de tu amigo”. El mensaje busca generar una acción en el hijo (avisar). Si esa acción se lleva a cabo o no, es otro tema, pero lo que busca la madre es una respuesta de su hijo cuando llegue. Nada más que eso. No pretende que su hijo “aprenda” que tiene que avisarle cada vez que sale, eso forma parte de otro proceso social que es la educación.

Ahora bien, cuando se pretende utilizar la herramienta como fuente de información y conocimiento, ocurren alguna o todas estas cosas: 1) la información queda incoherente, cortada o dispersa, 2) la información queda confinada al grupo donde se generó, y 3) lo peor: hay una altísima probabilidad de que con el tiempo se pierda y ya no esté disponible para nadie.

Y no sólo se pierde en el medio donde está almacenada, sino también en nuestra cabeza: con las nuevas tecnologías, ocurre un fenómeno extraño con nuestra mente que adopta una suerte de pereza que poco a poco va dinamitando la costumbre de memorizar el conocimiento adquirido (dicho de otro modo: nuestro cerebro dice “para qué voy a guardar esto, si total le mando un whatsapp a mi amigo que me lo vuelve a decir”).

Y es que esta sensación de que estamos inundados de información, que estamos todos conectados, que todo lo tenemos ya y que Google tiene todas las respuestas, nos hace cada más dependientes de las herramientas, y menos dependientes de nuestra propia capacidad de aprendizaje, que es el bien más preciado que tenemos.

Para resumir, podríamos decir que “la información instantánea produce conocimiento erróneo y efímero”.
WhatsApp quizá es útil para el dato del momento, para sacarse una duda, compartir una foto, o preguntar a cuál comercio ir, pero nada más que eso.

En el CRoA queremos que el conocimiento esté disponible cada día para más y más personas, y para siempre, y que la información sea libre y abierta. Y esa es la razón fundamental por la que decidimos NO UTILIZAR WhatsApp como una herramienta de información del Club, restringiendo su uso exclusivamente a la difusión de eventos, sorteos y actividades entre los miembros.

En la actualidad, nuestras 2 grandes fuentes de información son el foro (http://www.croa.com.ar/ipb2), que tiene una base de conocimiento formada por más de 550.000 mensajes acumulados en los últimos 14 años, y esta nueva web que poco a poco iremos alimentando con todo el conocimiento adquirido y por venir.

Utilizamos Facebook como medio de contacto con los miembros del Club, y, obviamente las clásicas reuniones, para vernos las caras, conocernos, intercambiar los yuyos y los bichos que tanto nos gustan.

¡Animate! Volvé a los foros, que ahí está la verdadera información.