Introducción

El carassius, goldfish, en inglés, es el primer pez domesticado en la historia y hoy sigue siendo uno de los más populares. Los comercios lo recomiendan por ser económico, resistente y colorido. Adjetivos que le van muy bien pero siempre que le brindemos condiciones más o menos adecuadas que le permitan desarrollarse. Es un error pensar que son peces que viven unos meses como objeto de decoración y deben ser reemplazados. Los carassius tienen un promedio de vida en condiciones adecuadas de 15 años o más y alcanzan un tamaño de 15 a 25 cm, por lo que una pecera bola o inferior a 50 litros no podrá albergar siquiera un pez.

Los apartados que siguen intentan dar indicaciones básicas para su mantenimiento. Si bien hay pautas que pueden trasladarse al estanque (lugar óptimo para este tipo de pez) todo lo que aquí se dice está pensado para brindar condiciones adecuadas para la vida de los carassius en acuarios dentro de la casa o protegido de las inclemencias del tiempo.

 

1.Alimentación

Como la mayoría de los ciprínidos, los carassius son omnívoros. El problema es que su tamaño en general es mayor que el de los peces que acostumbramos a ver en los acuarios y esto hace que, en apariencia, parezca mucho más voraz. Si es difícil tener un plantado con algunos ciprínidos porque “muerden” los tallos ( pongo comillas porque en realidad esta familia carece de dientes en la boca y solo los tiene en la faringe) los carassius, por su tamaño, directamente las arrancaran del suelo.  Esto es independientemente a que se le suministre verdura o complementos vegetales. Es parte de su vida, de las carpas en general: revolver y cavar para buscar alimento (esta característica negativa para un acuario es la que les permite adaptarse y sobrevivir en casi cualquier situación). Hay, sin embargo, plantas duras como las Anubias y las Valisnerias gigantes, por ejemplo, que resultan difíciles de “picar” o poseen un sabor desagradable, pero si no les brindamos un complemento vegetal (verduras hervidas que no se disuelvan en el agua para no contaminar innecesariamente) además del balanceado seco, seguramente ni estas plantas podrán sobrevivir.

Mientras más plantado esté el acuario, más probabilidades de que las plantas prosperen. El ataque se dividirá entre todas las especies, centrándose en las que más les gustan y  dejando las duras o desagradables para lograr, con paciencia y tiempo, un equilibrio.

Es una práctica muy útil, además, colocar placas  (las que se usaban en los acuarios con aireador) bajo el sustrato para que las raíces se enreden en ellas evitando que los peces  desplantes. El único detalle a tener en cuenta es que no debe quedar una cortina de agua entre el sustrato y el suelo para evitar que se acumulen deshechos

Por otro lado, el hecho de no suministrarle vegetales entre alimentación seca, hace que sea mucho más voraz al momento de ingerir lo que le tiremos, con el inconveniente de  padecer hidropesía u obstrucción intestinal que puede derivar en un problema crónico de su vejiga natatoria o, incluso, la muerte. El carassius, las carpas en general, necesitan comer todo el tiempo; si los alimentamos una, dos o tres veces por día, seguramente tendrán la cantidad de comida necesaria para crecer sanos y fuertes, pero deben ingerirla toda junta en pequeños intervalos de tiempo. Sumemos esto a la manipulación que ha sufrido la especie debido a la selección artificial que el hombre ha ejercido durante siglos (su cuerpo está más contraído que cualquier carpa al igual que sus órganos). Esto da como resultado, condiciones desfavorables que derivan en enfermedades. Cabe aclarar, sin embargo, que a pesar que los alimentemos incorrectamente, muchos peces viven sin problema con una sobrevida aceptable para la especie. Esto se explica por la buena genética del ejemplar y por las excelentes condiciones de sus primeros meses de vida. Es un dato estadístico, que cuando compramos peces en acuarios o criaderos responsables que no  abusan de la endogamia y que les brindan buenas condiciones sanitarias a los alevines, es más improbable que presenten problemas a pesar de que su hábitat no sea el óptimo. Pero si queremos no correr riesgos innecesarios, debemos agregar vegetales para que dispongan de alimento entre la alimentación seca.

Algunos criadores profesionales e incluso acuaristas aficionados realizan su propia comida casera asegurándose el equilibrio de los nutrientes. Existen variedad de recetas en internet y relatos satisfactorios en su uso. El único inconveniente es el tiempo que requiere su elaboración y los desechos al momento de suministrarla con las posibles alteraciones de los parámetros del agua. Caracoles, sobre todo manzanas y peces de fondo como las corydoras de “agua fría” (las Paleatus), ayudan a consumir estos restos y disminuir riesgos. Nunca utilicé pasta por lo que no puedo contar mi experiencia. Siempre usé alimento deshidratado exclusivo para carassius (siempre es mejor el pellet que la escama) mezclado con espirulina deshidratada para complementar con vegetales además de verduras hervidas, sobre todo arvejas. Las arvejas son prácticas y aportan proteínas vegetales además de que se utilizan exitosamente para tratar hidropesía por lo que sirven además como “prevención”

 

2. El acuarios (tamaño – filtración – sustrato)

Se dice que 50 litros es muy poco para alojar a un pez pero con 100 litros podemos tener dos carassius sin problemas y a partir de ahí sumar de a 50 litros por pez adulto. Sin embargo, esto es para acuarios con un sistema de filtración estándar de 3 o cuatro veces el volumen del acuario por hora. Cuando superamos ese margen de filtración, la cantidad de peces se vuelve más flexible. Un acuario “sano” y con una longitud considerable para que puedan nadar libremente, siempre permite sumar algunos peces más de lo que se recomienda. En general, las peceras parecen “vacías” si las comparamos con una tropical con peces de cardúmen. Esta sensación, disminuye si la contrastamos con la belleza, el colorido y, a veces, la extrañeza de las formas de estos peces. Por eso es imprescindible comprar menos peces que más (y solo carassius aunque veremos después que tenemos algunas variantes) y los mejores en cuanto a particularidades se refiere.

Sin embargo, la sanidad del acuario no solo se mide en capacidad de filtrado / cantidad de peces. El sustrato, por ejemplo, es otra de las variables a considerar. En general, el acuarista recién iniciado utiliza canto rodado de ganulometría gruesa. Este tipo de suelo presenta el inconveniente de que debe ser minuciosamente sifoneado, ya que los restos de comida que no son devorados mientras caen, quedan atrapados entre las piedras sin que los peces puedan acceder. Los desperdicios y las heces decantan desde la cortina de agua hacia la base del acuario con el riesgo de una posible saturación que seguramente derivará en peces enfermos. Es aconsejable utilizar una grava fina en donde los desperdicios quedan en la superficie del suelo, posibilitando que el alimento pueda ser reutilizado por los peces y las heces queden a la deriva de la corriente de agua pudiendo ser sifoneadas más fácilmente o arrastradas y absorbidas por el filtro. Además, a medida que se van degradando, ciertas partículas logran penetrar el suelo y llegar a las raíces de plantas de bajos requerimientos que enraízan con facilidad en este tipo de grava liviana y no en tipos gruesos donde el peso de las piedras ahoga las raíces.

Si buscamos un acuario “práctico” y de fácil mantenimiento, es muy aconsejable el uso de arena. El suelo queda sellado para los desperdicios. Estos se acumulan a los lados de la pecera de acuerdo a la corriente que provoque el filtro facilitando su extracción. El acuario es visualmente mucho  más controlable ya que todo queda a la vista en la cortina de agua. El uso de arena, sin embargo, no permite colocar plantas sumergidas ya que es una tarea por demás de sencilla para los peces desplantar. (Tenemos todavía un último recurso, que consiste en colocar una base de placas de plástico –las que se usaban para los aireadores– bajo la arena; las plantas con abundantes raíces como las vallisnerias las enredan a las placas agregándole un grado más de dificultad al desplantado).

Si a pesar de los consejos, se busca probar carassius en un acuario plantado, se debe utilizar únicamente sustrato nutritivo que no necesite ser sellado; esto quiere decir, que no es necesario agregarle arena, grava o cualquier sustrato inerte arriba para evitar que contamine o ensucie la corriente de agua. Como repetimos hasta el cansancio, los peces van a escarbar y si o si van a llegar al nutritivo. Es por esto que existen en el mercado sustratos de excelente calidad que no necesitan ser sellados, siendo los adecuados para carassius.

Con respecto a la decoración, todo lo que se agregue debe cumplir dos requisitos: no tener ningún borde filoso que lastime a los peces, sobre todo a los de visión reducida como los telescópicos o los de nado lento o torpe como los que carecen de aleta caudal. Y debe ser inerte; no debe modificar las condiciones del agua, ya sea porque esté compuesto de una sustancia tóxica que se desprenda con el tiempo o porque varíe los parámetros de dureza del agua o Ph..

En general, y como siempre el problema que tenemos es el espacio, se aconseja no abusar de los adornos. No limitar nunca el espacio de nado por una cuestión estética. Cada cosa que agregamos al acuario son litros que se pierden. Sin embargo, algún espacio para que las hembras puedan refugiarse en época de celo, es imprescindible. Respecto a esto, es aconsejable cuando suben las temperaturas tener siempre una paridera a mano o pecera “hospital” para resguardar cualquier hembra que sufra un acoso excesivo. Sacarla de los machos y limitarle el espacio por un rato le da la posibilidad de alimentarse y descansar.

Para finalizar, debemos decir que hablamos de capacidad de filtrado pero no del tipo de filtro ideal para los carassius. Esto se debe a que no hay un modelo en particular mejor que otro sino variables a tener en cuenta al momento de adquirir un filtro: Mientras posea más capacidad de filtrado y más espacio interior para albergar esponjas, piedras, etc., mejores resultados obtendremos. Pero también mientras, más óptimas sean estas variables, más se encarecerá el producto y más espacio físico  será necesario.

 

3. Compañeros de acuario:

Como  se ha mencionado, los carassius ensucian en demasía ya sea por el tamaño y la cantidad de heces como por la forma en que revuelven el acuario y desperdician alimento. Por lo tanto, peces de fondo como las corydoras paleatus y caracoles como Pysha, Planorbis o Melanoides son casi indispensables para mantener el acuario limpio. Sobre todo si se alimenta con pasta casera o con verduras hervidas como complemento. Obviamente los caracoles manzana también son útiles pero, por su tamaño, a veces son “acosados” por los carassius. En general, no es un problema pero hay que estar alertas porque, en algunos casos, los caracoles pueden morir de hambre al quedarse todo el día contraídos en la concha ante los ataques. Si te tocó en suerte un pez que aprendió a molestarlo y se abusa de eso, seguramente los manzanas no van a prosperar. A veces, y esto sucede en poquísimas situaciones, un pez puede almorzar un planorbis relativamente grande. Es muy difícil para ellos atraparlos pero si un caracol grande queda “al revés” sobre el sustrato por alguna caída y decide salir de su concha, seguramente pasará a ser alimento vivo.

Alguna loricarea pueden  también cumplir la función de las paleatus y son muy vistosas en el acuario.

La cantidad de caracoles, se autorregula en función del alimento disponible, pero las corydoras y las loricareas deben disponer de comida en el suelo. Sobre todo estas últimas que no se adaptan a recoger los pellets de la superficie como las corys. Si el alimento no llega al sustrato en cantidades suficientes hay que complementar la alimentación con alguna pastilla de fondo una vez por semana.

No es aconsejable agregar otocinclus porque, a pesar de ser inofensivos y útiles en el control de las algas,  por el tamaño y su escaso movimiento pueden ser alimento para los carassius con el consiguiente problema de que les pueden quedar atravesados en la boca ya que su cuerpo posee espinas como defensa, provocando la muerte tanto del carassius como del Otto.

A partir de los 120-150 litros podemos agregar también algún cardúmen de neones chinos. Son ciprínidos  como los carassius por lo que no debemos preocuparnos en darles otro tipo de alimento. Son rápidos y solo si tenemos carassius comunes o cometas,que por su cuerpo son más veloces,  debemos estar atentos a su comportamiento.

Algunos agregan cangrejos pequeños como los aeglas, pero con el tiempo crecen y cavan por todo el acuario además de diezmar a los caracoles. Pero sobre todo, pueden lastimar alguna cola de pez.

Los camarones tampoco son aconsejables ya que si tienen un tamaño como los cherry, van a ser alimento de los peces, y si son grandes como los fantasmas, pueden atacar a los peces por más que los tripliquen en tamaño, generándoles heridas que pueden infectarse.