Muchos de quienes abrazamos este hobby por razones de tiempo, comodidad u otros motivos, alimentamos a nuestros ejemplares con productos comerciales que, si bien suplen acabadamente los requisitos necesarios para ello, no son los que en su medio natural ingieren, que les otorgan además de todos los nutrientes para su bienestar, la inquietud, excitación, vivacidad y agresividad para perseguir una presa en movimiento de la que intentan alimentarse. Este ejercicio provoca en su organismo notables modificaciones de comportamiento, coloración y temperamento.

Existe, entre la gran variedad de alimentos vivos con los que los podemos agasajarlos, uno de fácil realización, con pocos requerimientos en cuanto a espacio y tiempo a dispensar en su cultivo, con la ventaja de que sobrevive en nuestros acuarios si no es ingerida, cumpliendo, además, el servicio de filtrar el agua e ingerir detritus y materias orgánicas. Es fuente de proteínas, minerales y vitaminas (vitamina A y calcio especialmente).

Se trata de la popularmente conocida como “Pulga de Agua” (por su semejanza con ella y su modo de desplazarse). La Daphnia, que de ella se trata, es un minúsculo crustáceo braquiópodo cuyo tamaño oscila entre los 0,2 a los 5 mm. (Daphnia magna) de las cuales se conoce más de 150 especies. Es la típica fuente de comida en la cadena alimenticia de muchísimos peces en la naturaleza.

Su cuerpo, un exoesqueleto ovalado, generalmente traslucido, de grandes ojos compuestos y antenas multisegmentadas, con su nadar “a saltitos” atrae inmediatamente la atención de sus depredadores. Son grandes filtradores y por ello su comida consiste en microalgas, infusorios, rotíferos y otras sustancias orgánicas disueltas en el agua.

Pululan en las aguas de todo el mundo. Hay varios tipos de Daphnias, las más utilizadas y conocidas por los acuaristas son la Daphnia Magna -de mayor porte-, Daphnia Pulex -un poco más pequeña- y la de menor tamaño, la Daphnia Moina. La temperatura de cría varia en un rango promedio entre 20 y 30 grados. A menor temperatura se reproducen menos, se aletargan, cumplen su ciclo de vida y mueren.

Los criadores profesionales las reproducen en grandes tanques con alimentación tan variada como podamos imaginar, en la medida de la adaptación a ella obtenida a lo largo del tiempo de su cría, ya que para ellos es el alimento esencial de muchas especies ornamentales supliendo casi en su totalidad los nutrientes necesarios, provocando un rápido desarrollo de los ejemplares en tamaño y colorido.

Dejando de lado el cultivo intensivo y profesional de las daphnias, para montar un pequeño cultivo particular, en poco espacio, con ínfima dedicación de tiempo y poder regocijar a nuestros peces cada tanto con alimento vivo de excelente calidad, dejo aquí algunas sugerencias para poder lograrlo.

La primera, es una regla general para quien intente algún tipo de cultivo de alimento vivo, es tratar en lo posible, de duplicar el mismo para el caso de fracasar por cualquier motivo con uno de ellos, tener la posibilidad de continuar con el otro sin perder la cepa y remediar la perdida volviendo a duplicarla.

Podemos utilizar para este cultivo de daphnias, acuarios, botellas plásticas, envases de vidrio u de otro tipo siempre que no sean metálicos o de cerámica, de 2 o más litros. En los envases que vamos a utilizar (de preferencia 2 para duplicar el cultivo), bien lavados y sin ningún rastro de detergentes o limpiadores, procedemos a llenarlos con agua previamente hervida y enfriada u en su defecto y preferentemente agua de lluvia. No es recomendable utilizar productos comerciales para eliminar el cloro. 

Procuremos ahora que el agua se convierta en “agua verde”. Si ya se la tiene, puede obviarse este paso. Podemos lograr agua apta para nuestras daphnias colocando muy poco alimento para peces en escamas (preferibles las escamas color verde por contener algas o alimento específico para mollinesias) en escasa cantidad, o licuar algún tipo de verdura de hoja verde (p/ ej. lechuga, acelga, espinaca), colar bien y colocar en pequeña cantidad, o si se tiene disolver un poco de espirulina o simplemente dejar durante unos días el agua al sol directo. La intención en crear un medio apto para el desarrollo inicial de algas, por ello recalco, poca cantidad para crearla a fin de no podrir el agua, dado que este hecho es generalmente el motivo del fracaso inicial del cultivo inicial. 

Algunos utilizan estiércol de gallina o ganado, sangre de pollo y otros elementos que no recomiendo, no por su efectividad, sino por las reacciones que producen generalmente dichos elementos en nuestro entorno, máxime tratándose de cultivos que permanecerán en el interior de nuestras viviendas. 

Dejamos evolucionar tres o cuatro días nuestra preparación mientras procuramos adquirir u obtener de alguna manera el start o cepa inicial de Daphnia, cualquiera sea su tipo. Algunos prefieren la Daphnia Moina por ser tan pequeña que pueden ingerirla los alevines desde su nacimiento. No obstante, las de mayor tamaño colocadas en los acuarios de cría, ayudan a filtrar el agua de ellos y su descendencia son ingeridas por los alevines, cumpliendo así una doble función. 

¿Con qué alimentamos a nuestras daphnias?

Al ser filtradoras su alimento fundamental es el agua verde que cultivamos con agua de lluvia dejándola unos días al sol, algunos le colocan algún vegetal como acelerante (p/ej. lechuga). Para este tipo de cultivo tan particular, hogareño y para espacios reducidos suplimos de no poder obtener agua verde y preparamos su comida con una pizca (muy pequeña cantidad) de levadura de cerveza y de espirulina, (ya sea en polvo, pastilla u comprimido), que mezclaremos en agua sin cloro hasta su disolución total, colaremos y guardaremos en envases de plástico o vidrio, pudiendo sustituir la espirulina por un licuado o procesado de unas hojas de espinaca, no obviando el colado posterior. Este preparado se conserva en la heladera.

Otros alimentos a tener en cuenta para este pequeño cultivo son la leche entera, leche en polvo, agua proveniente del recambio de los acuarios e infusorios. Estas opciones de comida a preparar no son las únicas, pero, tratándose de cultivo casero, los otros tipos de alimentos que utilizan los grandes criadores como sopa de excrementos de pollos o ganado, sangre, hígados licuados, purés de frutas, legumbres y verduras, etc., no son convenientes por su complejidad, control del agua y el medio ambiente. Sin perjuicio de ello, en la medida que el cultivo crezca y se aprenda su manejo, experimentar con otros alimentos resulta interesante, siempre teniendo en cuenta que nuestros crustáceos son fundamentalmente filtradores y por tanto su comida debe estar disuelta en agua y colada antes de su administración. 

¿Qué cantidad de alimento les damos y cada cuanto tiempo?

Pasado tres o cuatro días de iniciar nuestro cultivo a partir de la introducción en él de las daphnias, observaremos que el agua está mucho más clara, ya que las daphnias comenzaron a alimentarse filtrando todo lo orgánico disuelto en ella. Es el momento de alimentarlas, lo que haremos cada tres o cuatro días o cuando la cantidad de ejemplares sea tal que transparente mucho más rápido el agua. Nunca debemos colocar más de tres o cuatro gotas del alimento que preparamos, tratando en lo posible de volver a pasarlo por un colador o cedazo para retener las impurezas que por su tamaño no podrán ser ingeridas, revolviendo el agua para una mejor distribución del alimento. 

Nada produce más muertes y destrucción de los cultivos de daphnias que la sobrealimentación de éste. No olvidar que, a pesar de su tamaño, deben respirar el oxígeno disuelto en el agua y si sobrealimentamos el cultivo, se pudre el agua y todo muere. Un muy pequeño burbujeo en el cultivo ayuda muchas veces a mantener la oxigenación, pero con la precaución de no realizarlo con piedras difusoras por cuanto las burbujas de aire se pegan al cuerpo de las daphnias, las transportan a la superficie impidiéndoles comer, provocando su muerte. Los cambios de agua son fundamentales para su vida, deben realizarse en condiciones adecuadas para su subsistencia. 

Nuestro cultivo, comenzará a incrementarse de manera exponencial siempre que se den las condiciones básicas para ello. Calidad del agua, alimentación, iluminación y temperatura son requisitos básicos, ya que de esta manera recreamos para ellas condiciones de primavera – verano que es el periodo natural de máxima reproducción. Las daphnias son fotosensibles, se dirigen hacia la luz y necesitan de ésta. Estudios sobre su comportamiento y reproducción han demostrado que, con iluminación permanente y temperatura, se acelera su ciclo reproductivo. Este tiene también una íntima relación con el nivel del agua donde se encuentran. 

Con parámetros óptimos la Daphnia hembra produce clones de sí misma (partenogénesis), fáciles de observar a través de su exoesqueleto transparente en lo que se denomina “bolsa de crianza”, que incrementa notablemente la cantidad de ejemplares al transformarse esta reproducción en un ciclo continuo de daphnias hembras. 

Cuando el nivel del agua que las contiene disminuye, al igual que su temperatura, ciclo lumínico, proliferación de ejemplares (no “cosechar el cultivo”) y fundamentalmente cuando las condiciones del medio que se encuentran no son aptas para su supervivencia, la hembra comienza a producir ejemplares machos (mucho más pequeños y reconocibles por su apéndice abdominal que utilizan para su reproducción), comenzando un proceso de reproducción sexual. Una vez fecundada por el macho, la hembra crea en su cámara incubadora, huevos que son liberados en una suerte de cartuchos denominados efipio, muy resistentes, revestidos de una capa importante de queratina, capaces de sobrevivir a la falta de agua, jugos gástricos de los depredadores y parásitos, que los protege para poder reiniciar el ciclo de vida cuando existan las condiciones aptas para ello. Este hecho de enquistar los huevos y provocar la suspensión de los procesos metabólicos es conocido como criptobiosis. El efipio se adhiere generalmente a las patas de las aves de las charcas siendo transportados así a nuevos lugares. 

Dependiendo de la temperatura del agua, calidad de la misma y periodo de iluminación, las daphnias pueden llegar a vivir hasta un año, lo cual es improbable que suceda en nuestro cultivo. Desde su nacimiento, a diferencia de otros crustáceos, son similares en su forma a los adultos y están en condiciones de reproducirse a los quince o veinte días. Es importante proceder a recolectarlas del cultivo cuando exista sobrepoblación dado que, al encontrarse en un lugar reducido, su reproducción se verá disminuida, no solo en el número de ejemplares sino en su forma de reproducirse. 

Con estos sencillos y pocos requisitos, teniendo en cuenta fundamentalmente las características señaladas sobre su vida y reproducción, podemos tener en nuestros hogares cultivos de daphnias para alimentar nuestros ejemplares. 

Una recomendación importante y que también sirve para cualquier otro cultivo es la reiniciación a cero de nuestros cultivos.