El carassius es un pez de aguas frías a templadas con un rango amplio entre 10 y 20 grados. Sin embargo, los que mantenemos esta especie, sabemos que la temperatura puede bajar un poco más o subir a los 30 grados por un tiempo sin problemas graves aparentes.

Entonces surge la pregunta: ¿podemos tener un carassius en un tropical comunitario?
Seguramente, si preguntamos a cierto número de acuarista más de uno dirá que “lo tiene y está perfecto”. Sin embargo, esto no es así.

Para empezar, un acuario tropical necesita al menos 24 grados de temperatura, es un rango que seguramente una carpa salvaje experimentará alguna vez en su vida. El problema es que en una zona templada esa temperatura solo se dará en algún momento del año, y no durante toda la vida y en forma constante.

En las regiones de donde proviene el carassius (o sus antepasados), las estaciones del año se diferencian claramente en cuanto a la temperatura. Una prueba irrefutable de esto en el comportamiento del pez, es que si es invierno y hacemos un aumento paulatino de temperatura como simulación de la primavera, nunca entrará en período reproductivo. Por otro lado, cuando las temperaturas altas se alejan del rango óptimo su metabolismo se acelera necesitando mucho más oxígeno en el agua para sobrevivir. Esta hiperactividad, que requerirá además una alimentación más abundante, acortará considerablemente su expectativa de vida y devendrá en estrés crónico que lo hará más propenso a las enfermedades.

Los que tenemos peceras dentro de casa con carassius sabemos que inevitablemente en algún momento del verano la temperatura trepará peligrosamente. Pero esto será solo durante algunos días o semanas en donde, si bien las reacciones son las mismas, la reducción del tiempo evita las complicaciones. Además, no es lo mismo para un pez soportar temperaturas altas cuando viene de una hibernación adecuada que cuando carga el estrés de haber estado activo todo el año.

Pero, la temperatura no es el único problema: el alimento balanceado diseñado para peces tropicales tiene dosis mayores de proteínas, que no son las adecuadas para peces omnívoros como los carassius o cualquier carpa. Generalmente son voraces, pero al estar a una temperatura elevada van a serlo mucho más haciendo casi imposible que solo coman lo que es para ellos. El exceso de proteínas lleva inevitablemente a enfermedades intestinales que derivarán en problemas de vejiga natatoria.

Y todo esto suponiendo que convive con peces de movimientos medios o lentos como ellos. Colocarlos con tetras cardenales, por ejemplo, es someter a los carassius a que se alimenten solo cuando los tetras estén llenos ya que la competencia en velocidad es imposible. Esta dificultad para nadar con rapidez que tienen todas las variedades de este pez exceptuando el común, suma a lo anterior que puedan ser acosados o lastimados por peces tropicales que disputen su territorio.

También podremos tener la consecuencia contraria: que otros peces pequeños resulten en alimento del carassius en un momento de distracción.

Si en el acuario tropical tenemos plantas naturales, muy seguramente sufrirán los embates de estos voraces animalitos, y terminaremos con nuestro paisaje arruinado.

En conclusión, no es para nada recomendable tener un carassius en un acuario tropical comunitario porque, simplemente, no es un pez tropical, con todo lo que esa frase implica… parte de los argumentos tratamos de desarrollarlos es estas líneas.

La base del acuarismo responsable es mantener ecosistemas equilibrados, saludables, con peces compatibles entre sí, y con las condiciones de un sistema adecuadas a sus necesidades.