El río Paraná.
Delta del Paraná y las islas.

Nuestro río Paraná es el segundo en longitud de América del Sur. Tiene una longitud de 4000 km y una cuenca de 2.800.000 km2.

La Cuenca del río Paraná, abarca un amplio espacio que se localiza aproximadamente entre los paralelos de 14° y los 37° de latitud sur y entre los meridianos de 44° y 67° de longitud oeste, abarcando desde el altiplano de Bolivia al océano Atlántico, y desde la Chapada de Parecis, en la meseta brasileña, hasta su desembocadura en el Atlántico, por medio del Río de la Plata. Es decir de norte a sur recorre una amplia zona que abarca la región climática cálida: tropical, subtropical y la región climática templada. Su naciente está ubicado en las sierras Dos Pirineus, Tapicanga y Da Matta,.

En Brasil, se localiza su curso superior, que luego es apoyo del límite internacional entre Paraguay y Argentina.
El curso medio e inferior recorre territorio argentino.

El término Paraná en guaraní significa Pariente del Mar y esto se explica por la ubicación de sus nacientes.

En nuestro país el Paraná se localiza en la denominada gran llanura platense, recorriendo los espacios misionero, chaqueño y pampeano, es decir en la región geográfica del noreste. Constituye un importante elemento de integración entre seis provincias: Misiones, Corrientes, Chaco, Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires.

El delta comienza a formarse entre Santa Fe y Rosario, donde el río se divide en varios brazos separados por las islas.
La temperatura media anual es de 17º, con 23º en verano y 12º en invierno. Las mínimas absolutas pueden llegar a 5º bajo cero y las máximas a 40º. Su ramificación nace en la ciudad de Diamante, provincia de Entre Ríos, y desemboca en el Río de la Plata. Las aguas se desplazan a través de 500 cursos, incluyendo entre sus principales afluentes a los ríos Paraná Miní, Paraná Guazú. Paraná de las Palmas y Paraná Bravo.

El régimen fluvial es de tipo tropical en el alto Paraná, donde el caudal aumenta de octubre a marzo y disminuye entre agosto y septiembre.

La carga de sedimentos en suspensión es muy grande: 200 millones de toneladas por año, que en su mayoría son aportadas por el Río Bermejo. Este rasgo determina el permanente "avance" del Delta, que se estima entre 70 a 90 metros por año. Los sedimentos son depositados sobre el Río de la Plata, lo que le da al Delta del Paraná su singularidad a nivel mundial, siendo el único delta que no está en contacto el mar, sino con otro río.

La compleja red hídrica definida por el Delta, está sometida a periódicas inundaciones, de mayor o menor magnitud, que funcionan como reguladores naturales de la vida silvestre (transportando nutrientes, semillas, plantas y animales) y como agente modelador del paisaje.
Este hecho brinda las características a su régimen hidrológico. El espacio que ocupa de este a oeste permite que reciba numerosos afluentes que enriquecen su cuenca y configuran una intrincada red de vida.

La ubicación por sí misma otorga a nuestro río Paraná una jerarquía geográfica destacable en los aspectos humanos, natural, económico y estratégico. Es el eje de la gran llanura argentina.